Yo no quiero abrazar peluches
a lágrima viva,
ni llorar en los cajones del olvido
la casualidad de los encendedores.
No quiero encerrar entre las páginas de un libro
ni fotos, ni tarjetas, ni mechones,
ni otra cosa que no sean palabras dichas
al oído.
No quiero regalos de recuerdo
ni envoltorios brillantes conteniendo
una hermosa y triste despedida.
Prefiero quedarme vacío y sin nada,
como vago y estéril recuerdo,
como justo castigo a la cobardía
de perder esta nada que lo es todo
y que me tiene tan atento
al tiempo y a la vida.
SIEMPRE LO QUE QUIERAS
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
-pero luego no digas que no sabes lo que haces.Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.Pero ya te lo dije:
Cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.(Ángel González, Breves acotaciones para una biografía, 1969)
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