Podría parecer que huyo, que el horizonte se me aleja por todos lados sin acercarse por ninguno. Que, una vez perdido un rumbo, da igual cualquier fuga siempre que no me traiga de regreso. Que me escabullo de humo y me deshilvano para no dejarme tocar.
Puede que huya, que mire atrás con agotamiento, que me espanten las sombras que antes me refrescaban del sol. Que empuñe los renglones para protegerme del precipicio, que me agarre a las rimas como si bailase el último vals.
Estoy huyendo, cada vez más deprisa, a saltos que me disparo al aire, descartando los sitios a los que ir y rompiendo los sitios en los que quedarme. Huyo de lo posible para, en lo posible, dejar todo atrás y poder huir hacia adelante en medio de la tormenta. Huyo como si desapareciera desde dentro.
Huyo de mí mismo a todo correr, me borro la boca, me quito las manos, me parto en poemas pequeñitos que tirar a la ceniza. Huyo de cada historia empezada antes de que le llegue el fin y haya que zafarse de un corazón rebosante.
Huyo de mí y, al volver atrás la cabeza, veo que me he perdido de vista y que nadie me sigue. Y entonces, despavorido, huyo aún más de mí, saltando de dos en dos los escalones que me llevan hasta el miedo de llegar a alguna parte y dejar de querer huir.
Huyo tan a fondo, tan deprisa, me ausento tan profundamente, me escapo con tanta fuerza que, al final, siempre sigo aquí, en el otro camino.
EN EL CAMINO
Han pasado diez años y es un día de invierno.
Tú caminas por las avellanedas.
y vas junto a esos sauces amarillos que avanzan
por los ríos con luna.No será como ahora, no tendrás veinte años;
la nieve irá acercándose a tu casa
y el aire verde moverá en tus ojos
sus bosques de cristal y de silencio.Recuérdalo, hubo un río.
Los árboles vivían
en el imán del agua.
Por la noche, escuchábamos gotear en las sombras
la canción de los búhos.Y, luego, la corriente se llevó nuestras caras.
No sabemos a dónde. No sabemos por qué.Aún estamos aquí.
Pero, de pronto,
han pasado diez años
y tú y yo somos dos desconocidos.(Benjamí Prado, Un caso sencillo, 1986)
4 comentarios:
Puedes tomar el atajo y, a escondidas, huir
del mundo y de todos y así
dejar toda una vida atrás
y por rutas olvidadas, sim embargo,
llegar a donde nadie te conoce.
Donde nadie te espera.
Pero huir de ti
jamás podrás huir de ti.
Cada cual es siempre cada cual.
Por cualquier sendero
unido a ti
hay algo y alguien
que no te deja huir de ti
jamás ni de ningún modo.
Puedes seguir adelante e ir siempre más lejos
a lugares exóticos donde se escabulle
la gente hablando lenguas extrañas.
Puedes bajar con el río a tierras cálidas
o trepar con las águilas
a la cumbre de las montañas.
Pero huir de ti
jamás podrás huir de ti.
Serrat(Mô)
La distancia es un oasis,
una forma de mentir.
Da igual que huyas. Te seguiré. Y si te pierdo, iré buscando todos esos poemas-rastros que vas dejando en tu huida y que son parte de ti y de tu huida.
Sigue escribiendo, no lo haces del todo mal....
Fdo: Pulgarcita
Nunca sigas a nadie que huye, nunca. Porque al final acabarás pensando que huye de ti. Por otro lado, espero que los pájaros se coman las miguitas.
Fdo: Hitchcock
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