Benditos sean
todos mis habitantes del cariño,
la paciencia de los amigos,
los sueños que admiten espera,
los ojos del amor
y los del delirio.
Benditos sean
los que me ofrecen alternativas,
aquellos que me recogen el alma de los pies
y me suben hasta que rozo el cielo,
benditos quienes me orientan
hacia el éxito.
Benditos sean también,
con una bendición llena de agradecimiento,
quienes no me dan por perdido
y todos aquellos que saben exactamente
lo que tengo que hacer
en cada momento.
Tomaos un merecido descanso,
disfrutad de un pequeño receso
en el difícil arte de quererme tanto.
Abandonaos un momento a la fatiga
y reposad suavemente en el ocio
del sueño
para que pueda, alguna vez,
discernir y equivocarme yo solo,
diseñar y llorar mundos erróneos
con lágrimas desatadas
y tropezar en la misma piedra
en la que tropiecen todos.
Porque necesito calmar
un dolor intenso, la agonía
de no saber a quién le debo tanto
y esta viscosa desazón infinita
de sentir mi corazón atrapado
en la cabeza de otro.
1 comentario:
muy bueno!! me gusto muchoo! te felicito!
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