miércoles, 30 de diciembre de 2009

Contrarios

Tiene que haber, en algún sitio,
un tipo normal, alocado, irreverente,
al que le guste bailar e ir al fútbol,
que tenga huevos y piense con ellos,
que no parezca distinto de los demás
y viva con el valor suficiente para hacer
todo lo que a mí me da miedo
y, sin embargo, con un miedo cerval
que le impida hacer lo que yo hago.

O tal vez sea una chica, no sé,
esto de los contrarios es complicado,
que viva deprisa y caiga por las noches rendida,
preocupada porque nunca le da tiempo
y dándole vueltas a todo lo que ha visto.
Que toque el mundo y lo huela y lo pruebe,
y sufra y disfrute de las apariencias,
que siempre ría y llore con todas sus fuerzas
y que al mirarme de frente
comprenda enseguida que somos distintos.

Tengo que encontrarlo, encontrarla,
porque es eso que me falta,
porque me necesita tanto,
tanto como yo la necesito,
porque todo tiene su reflejo contrario,
porque la vida de los demás es mi vida
y porque por ella sabré que existo.



-La muerte es lo contrario de la vida -dijo él-. Sientes todo eso porque estás viva. Es lo que querías, Eva, ¿no es cierto? -se escuchó decir a su pesar, mientras se sentaba a su lado-. Querías el conocimiento. Esto es el conocimiento: el Bien y el Mal, el placer y el dolor, Elokim y la Serpiente, cada imagen tiene su reflejo contrario.

Por ella sé que estoy vivo, pensó.

(Gioconda Belli, El infinito en la palma de la mano, 2008)

2 comentarios:

kenia tovar dijo...

me encanta! me gusta como escribes...

lupita-v-de-mosso dijo...

Precioso...y por que ella, sabra que existo, no tenia el placer de conocer a Gioconda Belli, le buscare, gracias por traerla. Lupita

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