Con tus ojos de minucioso relojero
me miras y lo sabes,
encuentras el mecanismo concreto,
las palabras perdidas,
el pensamiento deslabazado que me nubla
los estados de ánimo.
Me escuchas, con oído sinfónico,
me escuchas y lo sabes,
el ruidito de los gestos que desentonan,
el rumor de las dudas de contengo.
Me lees y lo sabes,
con tu corazón empapado en tormenta,
con el telescopio redondo de tus labios,
siempre lo sabes.
Me miras y lo sabes,
reduces a polvo los ladrillos
que se me caen encima cuando no trago
y me miras y lo sabes
como si fueran tuyos el miedo,
la tristeza o el desamparo.
Y yo que quisiera saber decirte
algunas cosas que me callo,
lo que preciso es tenerte al lado
y que me mires
y lo sepas.
2 comentarios:
Tantas cosas que nos callamos... Y no deberíamos. Aunque a veces hay cosas que no es necesario decir.
Sigo por aquí. Abrazos :)
Precioso poema,
desprende una ternura sublime.
Un saludo!
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