domingo, 23 de mayo de 2010

Inteligencia

Con tus ojos de minucioso relojero
me miras y lo sabes,


encuentras el mecanismo concreto,
las palabras perdidas,


el pensamiento deslabazado que me nubla
los estados de ánimo.


Me escuchas, con oído sinfónico,
me escuchas y lo sabes,


el ruidito de los gestos que desentonan,
el rumor de las dudas de contengo.


Me lees y lo sabes,
con tu corazón empapado en tormenta,


con el telescopio redondo de tus labios,
siempre lo sabes.


Me miras y lo sabes,
reduces a polvo los ladrillos


que se me caen encima cuando no trago
y me miras y lo sabes


como si fueran tuyos el miedo,
la tristeza o el desamparo.


Y yo que quisiera saber decirte
algunas cosas que me callo,


lo que preciso es tenerte al lado
y que me mires


y lo sepas.

2 comentarios:

sherezadee dijo...

Tantas cosas que nos callamos... Y no deberíamos. Aunque a veces hay cosas que no es necesario decir.

Sigo por aquí. Abrazos :)

Angela dijo...

Precioso poema,
desprende una ternura sublime.
Un saludo!

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