Si es que insistes en ir adivinándolo todo, en acercarte al espejo con el radar encendido, con los ojos detrás de la lupa extendida en busca de indicios.
No dejas de querer mirar adentro, no haces más que toquetearme las rimas y las letras para dejarlas desordenadas y patas arriba, como si, cuando te llevas el ojo, les dejaras pasar el huracán por encima.
Eso te pasa por estrujar las palabras, por hacerles cosquillas para que confiesen todos los secretos que albergan. Por intentar convencerlas, en voz alta, de que prolonguen el eco de lo que piensas.
Mira que te advertí que el peligro de que te escribieras en mis renglones, era que acabarías congeniando con mi semántica. Que me arrancarías la piel de las metáforas a jirones mientras te da por predecir lo impredecible.
Eso te pasa por leerme, por leerme así, con los ojos condescendientes y la imaginación encendida. Por leerme como costumbre y como manía. Pero lo grave no eso, que sólo es un efecto -afortunadamente pasajero y no tan increíble- de un cierto exceso de palabras fermentadas en el pensamiento.
No. Lo lamentable de tu descuido, lo impactante de tu desliz, no es que me inventes a tu medida como, por otra parte, yo también te invento a ti, como todos nos inventamos, unos a otros, a la más mínima ocasión. Lo peor es que hay muchas veces, muchas, en las que quisiera parecerme, un poco, a ese tipo que dices que parece que siempre escribiera para ti.
Sería fantástico que yo pudiera ser tal y como alguien siempre me imaginó.
2 comentarios:
!Poeta de poesía y de prosa...! quien te lee como costumbre o como manía, también está a este lado del espejo, y no olvides, que, solo en los sueños se puede saltar al otro lado. Y sigue estrujando tú las palabras para regocijo de los que no opinamos,porque como decía Gloria Fuertes..."El poeta no es poeta
hasta que el pueblo lo lee".
CANCIÓN PARA FRANQUEAR LA SOMBRA
Un día nos veremos
al otro lado de la sombra del sueño.
Vendrán a ti mis ojos y mis manos
y estarás y estaremos
como si siempre hubiéramos estado
al otro lado de la sombra del sueño
(José Ángel Valente, Punto cero, 1953-76)
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