No sé qué cara te mostraré mañana,
todavía no la tengo decidida,
si es que, alguna vez, he tenido voz y voto
en las monedas que giran en el aire
antes de aplastarse en la tierra.
Yo también me sorprenderé en el espejo
cuando recién todavía no despierto
me lave la cara a las siete, a las cuatro
o a la hora que el sueño decida
expulsarme de algún paraíso concreto.
Ni tengo pensado qué tomaré de desayuno
porque ya sabes que no depende
del apetito voraz que tenga uno
sino de poderlo pasar de la garganta
sin que se me haga un nudo.
Así que no puedo adelantarte nada,
nunca nos vestimos conjuntados,
porque no sé si me pondré los ojos grandes,
las risa de espanto o la barba canosa
de salir de puntillas al escenario.
Tú, que tienes más y mejor cintura,
llévate un hombro para prestarme,
frótame hasta que me ponga rojo y verde,
ríete con la paciencia que tienen las musas
y hazme un bocadillo de claveles.
SIN EMBARGO ME MUEVO
De cuando en cuando soy feliz!
opiné delante de un sabio
que me examinó sin pasión
y me demostró mis errores.Tal vez no había salvación
para mis dientes averiados,
uno por uno se extraviaron
los pelos de mi cabellera:
mejor era no discutir
sobre mi tráquea cavernosa:
en cuanto al cauce coronario
estaba lleno de advertencias
como el hígado tenebroso
que no me servía de escudo
o este riñón conspirativo.
Y con mi próstata melancólica
y los caprichos de mi uretra
me conducían sin apuro
a un analítico final.Mirando frente a frente al sabio
sin decidirme a sucumbir
le mostré que podía ver,
palpar, oír y padecer
en otra ocasión favorable.
Y que me dejara el placer
de ser amado y de querer:
me buscaría algún amor
por un mes o por una semana
o por un penúltimo día.El hombre sabio y desdeñoso
me miró con la indiferencia
de los camellos por la luna
y decidió orgullosamente
olvidarse de mi organismo.Desde entonces no estoy seguro
de si yo debo obedecer
a su decreto de morirme
o si debo sentirme bien
como mi cuerpo me aconseja.Y en esta duda yo no sé
si dedicarme a meditar
o alimentarme de claveles.(Pablo Neruda, El corazón amarillo, 1974)
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