Cuando no estás,
cuando el gris se apodera de los ojos
y el silencio de las letras
es un espacio hondo y largo,
todo eres tú.
Todo consiste en ti,
en una búsqueda por la memoria,
en una espera que te nombra
orientándolo todo hacia un punto
del que proviene tu luz.
Pareces entonces mía
o, mejor dicho, parezco tuyo.
Hasta que apareces, te tengo,
te contengo, consientes quedarte.
Y entonces, cuando llegas
-llevaba un rato esperando verte-,
cuando te alcanzo, te esfumas
y te disuelves en otra piel, en otra voz,
al otro lado de mí.
Cuando llegas, desapareces.
Y a lo lejos huye el amor.
WHERE IS MY MAN
Nunca te tengo tanto como cuando te busco
sabiendo de antemano que no puedo encontrarte.
Sólo entonces consiento estar enamorada[...]
(Ana Rossetti)
No hay comentarios:
Publicar un comentario