que no sé como empieza
que surge la avalancha intempestiva
que me arrasa una avenida
de palabras sin ton ni son
Ocurre que no puedo detener los dedos
que el verso me gira alrededor
que todo lo demás parece vacío
que paso del frío al calor
y de la memoria al olvido
Que siento cómo me envuelven palabras
sin que pueda dejar que pasen intactas
que me inundan estribillos y melodías
mientras me descubro pulsando en la barriga
cuerdas de guitarra imaginaria
Que actores recitan pasajes famosos
que hablan yo que sé de ti de nosotros
de la otra vida de los altibajos
de que bailamos sobre extraños escenarios
hechos a medida para media luz
Entonces no puedo parar
aunque no sé como empieza
y tengo que seguir y seguir
rellenando renglones a destiempo
repitiendo lo ya dicho hasta cansar
Me quedo sin aire en el pecho
me mancho los dedos de una tinta que no se borra
en este frenesí que da la sombra
con esta lujuria de lo no conseguido
y me vuelven fantasmas ya vividos
espíritus al sol que nadie nombra
inicio conversaciones que no tienen sentido
que se resuelven en silencio
que se agolpan interminables en la memoria
de lo nunca dicho
Ocurre que no puedo parar
que no sé como empieza
pero me resulta imposible detener
el hilo cansino de este poema
que intenta dejarte sin respiración
Ocurre que se me aparecen tus ojos
y te beso otra vez en un rincón
aunque todos los ángulos se hacen el muerto
cuando chocamos tu y yo
mientras escribo palabras según vienen
que no se pueden contener en las yemas
que recuerdo cartas que envidio poemas
que oigo tu voz agitándose en risa
o tornándose ternura que no encuentro el modo
de impedir que se me vuelve todo rojo
sin saber por qué
Ocurre que no se me cansan las manos
ni se me acaba el papel
y en la cabeza me aturde un diccionario
que me lanza sus términos en tropel
como si yo fuese una antena de carne
recubierta de piel y vocabulario.
Ocurre que no puedo parar
mientras escribo y que las horas pasan
como si fueran segundos fugaces
colibrís imparables suspendidos en las flores
hojas removidas por la tormenta
que cambian de sitio pero no se quieren ir
Ocurre que no soy capaz de desdecirme
ni mirar si he puesto los puntos y las comas
que fluyen inocentes la palabras de mi boca
sin que pronuncie nada sin resistir
Ocurre que los dedos se me aceleran
que me está dando miedo escribir sin frenos
que la cuesta abajo de los versos no tiene fin
que me invaden potentes pensamientos
que resucitan primaveras y alejan inviernos
que no puedo parar y no sé como empieza
que tendré que tirarme y saltar de este poema
que no descansa que me tiene preso
buscando rimas que no consigo
que por más deprisa que escribo
no encuentro la palanca del freno de mano
que me están atrapando estas letrasaunque no quiero salir
pero tendré que terminarlas de alguna manera
así que cierro los ojos, me cubro
la cabeza con los brazos
y salto en marcha de este poema
hacia la vida
que sea lo que dios quiera...
Tengo la suerte de que, de tanto en tanto, hay personas que me hablan sobre el blog. Entonces, inocentemente, me dicen "me ha gustado mucho tu último post" o "resultaba un poco tristón" o "tiene rimas aunque sea prosa".
Y yo hago como que sé de lo que me hablan. Pero lo que desconocen es que Olvido todo lo que escribo. Creo que, precisamente, para eso lo escribo, para soltarlo, para sacarlo de dentro y verlo flotar alejándose.
Todo lo que escribo son poemas sin terminar. Quizás también por eso olvide con tanta facilidad: para no tener que terminarlos.
Sea por una cosa o por otra, cuando me dicen inesperadamente, en alguna reunión de amigos, en algún evento al que acudo, que lea algo mío, algo que pueda recitar de memoria, siempre tengo que decir que no. Y aunque creen que mi actitud es modesta, lo que no saben es que tengo problemas de memoria. Muchos.