Al abrir el armario a la imaginación, el mundo se llena con el silencio de los sueños que le salen de dentro. En cada prenda hay un recuerdo, una esperanza, una sensación distinta.
Los colores comienzan a combinarse solos, como si fuesen versos que riman, se entremezclan y se matizan los unos a los otros. "Suena bien", se dice mientras se seca el pelo y se pinta las uñas.
Entonces, cuando todo está elegido, con los pliegues revisados y peinados los versos, perfumada con olor a tinta, ya está dispuesta a ponerse delante del espejo de otros ojos y del eco de otras bocas.
No puede evitar los nervios de la cita, pero es que yo tampoco. Ya está vestida para salir y así es como más me gusta. No sabe cuánto deseo tenerla pronto en mis manos, para abrirla en una noche loca por la luna, leerla despacito y desnudarla poco a poco.
Vestida para salir, este lector impaciente te aguarda. ¿No ves que necesito un sueño para rayar el agua?
LA POESÍA
La poesía es inútil, sólo sirve
para cortarle la cabeza a un rey
o para seducir a una muchacha.Quizás sirve también,
si es que el agua es la muerte,
para rayar el agua con un sueño.
Y si el tiempo le otorga su única materia,
posiblemente sirva de navaja,
porque es mejor un corte limpio
cuando abrimos la piel de la memoria.
Con un cristal partido,
el deseo
hace heridas más sucias.La poesía eres tú,
un corte limpio,
una raya en el agua
?si es que el agua es razón de la existencia -,la mujer que se deja seducir
para cortarle la cabeza a un rey.Luís García Montero, Completamente viernes, 1998)