Deambulando por la noche, a las horas en que el universo cabe dentro de mí, he encontrado estas historias que me quitan el sueño, pero me dan la vida.
jueves, 10 de mayo de 2012
Crepúsculo
martes, 20 de marzo de 2012
La memoria del agua
(Noviembre, 2007)
domingo, 4 de diciembre de 2011
Hipoacusia
sábado, 8 de octubre de 2011
Las palabras
más que aire? ¿Y si las palabras no fueran barcos,
si no pudieran morder más que un trozo de idioma?
Si todo fuese sudor, dolor, espanto,
realidad que se escancia y se pudre,
tiempo de marionetas que pasa inerte,
nos moriríamos lentamente de desencanto,
nos fallaría la respiración de tanto aire
desperdiciado, caeríamos redondos
ante el ataque de algún pensamiento perdido.
Si detrás de la palabras no hubiese nada,
moriríamos de amor. Moriríamos literalmente
de un amor inútil como se mueren los pájaros
en las jaulas, nos rezumaría el olvido de los peces,
moriríamos hastiados de deseo contenido,
por explosiones de alegría sin salida
o nos quedaríamos rotos, llenos de las telarañas
de cada tristeza sin lágrimas que nos arrollara.
Yo amo las palabras porque todo lo que tengo
son palabras, todo lo que me llevo, todo
lo que me cura o me envenena, todo, son palabras.
Porque los hechos duran un segundo
y el viento se los lleva, la realidad
está hecha con las alas de un colibrí,
el presente es una muralla que nadie sabe atravesar.
Tu piel me dura apenas un roce, tus besos
miden un suspiro, tus ojos me seducen una décima,
la felicidad no puede escapar de un ahora
y todo aquello que no transforma en palabras
la memoria, se escapa y se olvida.
Pero yo amo las palabras como si todo estuviera
por detrás de ellas, como amo a las sombras
más profundamente que a las vísceras,
porque son las palabras las que aman por mí.
Ojalá las palabras fuesen barcos que buscan puerto,
espero que pueden morder más que un trozo de tu idioma,
ojalá no vinieran esos días en que me voy muriendo
con el hambre feroz del vacío, con esta sed
del desencanto y la asfixia del aire
con el que pronuncio el miedo
de que no haya nadie detrás de tu nombre.
EL AMOR
Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.
Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.
Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.
Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.
Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
(Luís García Montero)
sábado, 9 de abril de 2011
Todos los besos son derrotas
La ciudad extiende sus brazos
por debajo de los días y de las noches,
enciende cuestiones de trabajo,
vulnera discusiones, discursos, atascos,
parpadea y llena de semáforos oscuros
la piel de los pasos de peatones.
Llego de nuevo a esta ciudad,
que raramente sale en las televisiones,
sin haberme ido del todo, sin apenas
haberme quedado un poco perdido en sus rincones.
Me acaba de ver nacer lentamente,
me escucha pasear a malas horas,
hacer cola en la taquilla de las ilusiones,
asfaltando el final de las historias.
Vago por la ciudad de cemento y ascensores
como pirata del caribe perdido en una obra.
Todos los besos son derrotas, todos
los besos pierden aunque parezcan ganadores,
cuanto más saben a gloria los besos,
más señalan a los perdedores.
Voy llenando de cruces rojas
la ciudad de mis labios
que guardo en un mapa de Granada,
como escribo vivas en la memoria
todas las cosas que no existen
y aquellos besos que me diste
sabiendo que eran sombras.
La ciudad y sus brazos de calle
van alargando su longitud de onda
pero nunca terminan de abrazarme
cuando todos los besos son la misma derrota
que flota en el aire.
BESOS EN LA MULTITUD
En medio del apretujamiento
Del calor de tantos
Te volviste hacia mí
Me besaste
Tu beso nos dejó solos
En la multitud
Hizo sin palabras
Las palabras(Gioconda Belli)
